Así fue el ritual pagano en el Metal Millenium 2014

Por Diago el Jue, 09/25/2014 - 00:00

En algún momento de esta frágil vida, todos, absolutamente todos los mortales hemos querido probar la fruta prohibida y cuando finalmente lo hacemos descubrimos por fortuna que vale la pena pudrirse en el mismísimo infierno. Y que es la música metal si no la encarnación de lo  indebido; me perdonan la metáfora común pero creo que los puristas del pasado siglo hicieron una gran labor cuando en su limitada inquisición quisieron condenar al género en la hoguera sin creer tan siquiera que allí es donde cobraría fuerza; porque el metalero no le entrega su alma al diablo, se la entrega al metal y a sus nobles ejecutantes en ceremonias “paganas” como la que tuvimos en la última versión del festival Metal Millenium.

Una vez más el intrépido caudillo de Magic Talent, el señor Carlos Oñoro (a quien le debemos la visita a nuestro país de agrupaciones como Sonata Artica, Dark Tranquility, Mr Big, entre otros), ha puesto a nuestros pies su labor prometeica: reunir a cinco grandes del metal internacional en nuestra cada vez menos invisible plaza capitalina; con siete localidades disponibles para el evento a precios razonables (desde $49.000 hasta $152.000), presentado el anfitrión recuento el aquelarre:

La tarde de domingo del 21 de Septiembre nos sorprendió con impetuosa lluvia en las inmediaciones del Coliseo Cubierto El Campin, nuestro amado y odiado templo pagano.  Empapado hasta la médula cumplía la cita con el destino pero no podía evitar el desconcierto al ver un número tan reducido de cómplices chapoteando en busca de algún refugio ¿Será que este diluvio inundó el coliseo y disperso a los metaleros? susurré con la mandíbula tiritante  temiendo que alguna deidad se había enfadado en lo alto de los cielos por entregarnos tan descaradamente al sacrificio hereje; preocupación desvanecida por el estallido inconfundible del primer emisario del ritual: el virtuoso guitarrista estadounidense Tony MacAlpine, heredero del metal neoclásico y que para complacencia de los capitalinos compartía escenario con el baterista Aquiles Priester (Ex Angra y recién convocado Primal Fear) ver fotografías de Tony MacAlpine en Metal Millenium. Que puedo decir amable lector, esta era la antesala para el festín medieval y yo todavía afuera del recinto viendo llover (aún no comprendo la demora en las taquillas, ni la desaparición del encargado de las acreditaciones para prensa) ni modo, las penitencias llegan cuando menos las esperamos. Tan frustrante debe ser para usted que se ha tomado el tiempo de leer estas líneas como para mi confesarle que increíblemente no solo se fue el maestro Tony del escenario sino que entraron y ¡se fueron! los locos de Medina Azahara, como dicen los abuelos, ni que hubiera golpeado a un cura para tener que expiar estas culpas. Lo único que nos queda para el consuelo compañeros, es la grandiosa galería de fotos que mi colega, con su destreza habitual, comparte junto a este recuento, ver fotografías de Medina Azahara en Metal Millenium. Prosigo; logro ingresar en el cambio técnico y me recibe la revelación del telón de fondo de los burgomaestres del melodic/power metal Angra junto con la histeria de más o menos tres mil insolentes metaleros - ¡sabía que estaban aquí! – Ahora sí,  ¡den inicio a este banquete medieval!

Y pues como en un ajuste de cuentas, ahí estaba, en frente del escenario para ver a los grandes que me fueron esquivos hace más de un año.  Una hora fue suficiente para que esta banda brasilera diera cuenta de porque son un referente internacional del género y como los cambios en su formación han contribuido, en mi humilde opinión, a la maduración de la banda. Celebrando más de dos décadas de existencia, Angra destelló con grandes éxitos como "Angel of Cry", "Winds of Destination", "Carry On" o "Time" en un espectáculo altamente teatral y contundente a manos del recién desempacado Bruno Valverde y el tan iconico golpeteo sostenido de la batería. Que mayor garantía para que Kiko Loureiro  y el maestro Bitencourt se enfrentaran en duelos interminables de guitarras. Ver fotografías de Angra en Metal Millenium. Sin duda Angra transporta a otros mundos (o épocas) todo por supuesto guiado por el bajo del ya reconocido Andreoli. Mención especial tiene Fabio Lione de Rhapshody of Fire, quien con su potente voz demuestra que no hay tercero malo y que poco a poco (aunque muy difícilmente) van desapareciendo de nuestras retinas los timbres de Falaschi y Matos.

Para el siguiente cambio técnico el coliseo tenía más camisetas negras que cemento: altos, peludos, flacos, cincuentones, niños, extraños, bajos, calvetes, sesentones, gordos, madre mía setentonas, todos reunidos bajo un mismo techo, no había nada que hacer, nuestro rito pagano iba por la mitad y faltaba la consagración.  Los ahora más o menos cuatro mil insolentes invocaban frenéticamente a los hechiceros españoles: Maaago, Maaago, Maaago repetían y yo en medio de tan increíble ermita pensaba en esa banda que escuche con devoción hace poco más de diez años, justamente con el lanzamiento de "Finisterra", álbum que homenajearían esta noche. Ese disco recordó a la juventud del naciente siglo XXI que también se hace heavy metal en español (no me malinterpreten, indudablemente existían varios representantes de habla hispana, pero ninguno nos pertenecía generacionalmente) y fue en ese momento convulso cuando aparece en el panorama latinoamericano Mago de Oz, con su influencia celta, su coqueteo con el folk y todas las historias fantásticas convertidas en audaces canciones (¿hacía falta aclararlo?, en fin) esta cantidad de piratas sorprendieron al nuevo mundo y sin darnos cuenta ya no podíamos vivir de la misma forma por el espectro de sus canciones, ¡por todos los dioses!, son únicos los romances que establece el metal hoy en día y la prueba de ello es que Mago de Oz se pasea por latinoamérica (como pedro por su casa), dando buenos shows y contagiando a más y más seguidores, como toda agrupación musical valiosa debe hacer, perpetuandose en el tiempo. El siglo XXI continúo su estrepitosa marcha y la presencia de Mago de Oz en mis listas de reproducción se fue haciendo más corta hasta perderse en el anonimato por más de una década.

Hoy en día de la formación original no queda casi nadie, todos han sido relevados,  así tenía que ser, en ocasiones, que digo, siempre la música es primero y debe prevalecer,  el único sobreviviente que ostenta ser el lider es el carismático Txus, el baterista de todos los tiempos; el primero que entraba a escena ante la rendición de la fanaticada capitalina; tras el venían nuevos rostros para mí como Javi Diez y Mainer. Intrigado por quien sería el reemplazo de José Andrea (y si usted, amable lector, es fanatico de Mago de Oz estoy seguro que lo sabía dos años antes cuando fue relevado el puesto, pero yo hasta este momento no tenía ni idea,  presento mis disculpas con la mano alzada) se me presento con todos los bombos y platillos de su voz, el señor Javier Domínguez “Zeta”. De ahí en adelante todo fue jolgorio, esta cantidad de desadaptados nos regocijábamos en el vino y la cerveza del metal mientras el resto de la ciudad dormía plácidamente. "Satania", "Hasta que el cuerpo aguante", "Duerme", "El que quiera entender que entienda", "Finisterra"; todas coreadas, todas saltadas hasta el punto de sentir temblar los talones del mismísimo coliseo. Ver fotografias de Mago de Oz en Metal Millenium. Soberbia presentación de los españoles que, para mi sorpresa, no acudieron a su tan característica teatralidad en el espectáculo ofreciendo de frente y sin anestesia su música, para que más. Anotación especial se lleva la interpretación de "Fiesta Pagana", por lo que es, por lo que dice, por lo que vibra, por la respuesta que tiene en el público, confirman que esta oda a la vida y la libertad se ha convertido en una de esas canciones himno del habla hispana (como De Música Ligera, Gimme the Power, El Baile de los que Sobran y muchos etcéteras.) Pues bien señores, si no estuvieron en el festin de Mago de Oz déjenme tranquilizar sus angustiados corazones confirmándoles que hay tonadas celticas para mucho más tiempo.

Ya en este punto estábamos más lejos del bien que del mal;  para muchos, como era de esperarse el concierto terminaba con la salida de los hechiceros, bien sea porque a ellos eran lo que habían querido ver, bien sea porque se quedaban sin transporte (es increíble el daño que los horarios de Transmilenio le ha hecho a los espectáculos nocturnos, ¿alguien llevara esas cuentas?) pero faltaba el último paso, la sublimación absoluta.
Tras izar el telón de fondo con las imágenes del Quantum Enigma nos replegamos ante las vallas de contención como esperando ser ungidos por alguna sustancia transformadora. El momento había llegado, a partir de ahora no había vuelta atrás, era el momento de la fruta prohibida: Epica. Tras ser conducidos por coros de querubines rebeldes fuimos atacados por los teclados del señor Janssen y la batería de ultratumba del buen Weesenbeek, tras ellos como angeles caidos hacían su aparición sobrenatural  el bajista Van der Loo  y la guitarra de apoyo de Dela Haye, seguidos del increíble Mark Jansen, segundo al mando de la banda con la guitarra y su potente voz gutural. Ver fotografías de Epica en Metal Millenium. En ese punto ya no había aliento para seguir gritando pero las fuerzas oscuras nos recargaron de energía para cumplirle como se debe a la Sacerdotisa de esta ceremonia: la espectacular Simone Simons.

En dos horas fuimos convertidos de simples mortales a seres de inframundos; ¿como resistirse a la melodiosa voz de la sacerdotisa en "Unleashed" o "The Second Stone" escoltada por tan selecto grupo de músicos? Imposible.  Mención inigualable tiene su interpretación de "Cry for the Moon" extendida hasta un increíble solo de bateria o el pequeño acorde del “manicero” que surgio entre la nada de las bambalinas del escenario. Sin duda el mejor cierre para una gran ceremonia. Epica puede volver a Colombia, cuantas veces quiera, o pueda, o lo dejen, no sé cómo es, porque saben que han convertido a miles de almas perdidas en su religión. Todos esperamos algún día visitar "la Sancta Terra"

Y con este apunte doy fin a mi recuento por uno de los más profundos “retiros espirituales” de domingo. ¿Que el Coliseo El Campin tiene una reverberación  insoportable? ¿Qué el tiempo no ayudo? ¿Qué hubo problemas de sonido? ¿Qué, que? ¿Qué cómo fue? ¿? Si, si a todo eso y mucho más y por supuesto que como fieles seguidores del genero debemos exigir condiciones de calidad para nuestros espectáculos. Pero yo me llevo en mi funda de recuerdos los “canten conmigo” de Lione, las invocaciones de Zeta y su cuartel y el hechizo de Simone.                                                               

Hoy que vuelvo a ser mortal en la rutina capitalina, guardo esta iniciación seguro de que los metaleros en Bogotá somos una logía que dia a dia crece y se transmuta con más severidad.

Por:
MIGUEL DIAGO
miguel_diago@orbitarock.com

AQUI TODAS LAS FOTOGRAFÍAS DEL METAL MILLENIUM 2014

Fotografías por:
FELIPE ROCHA
felipe_rocha@orbitarock.com

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