El aporte de la mujer en la creación y construcción de la historia del rock

Mujeres representativas en la historia del rock
Por Alberto Aldana el Dom, 03/08/2020 - 01:56

En el Día de la Mujer, traemos este artículo de opinión que hace referencia a la importancia de las mujeres en la historia del rock y de la música en general. Incognitas y dificultades que han debido suceder, para hoy mostrarse como uno de los pilares fundamentales de la creación y consecusión de canciones que a hoy, se han convertido en himnos.

En uno de los rincones de mi habitación hay una biblioteca con algunas de las biografías e historias de los artistas y las bandas más importantes en la historia del rock n' roll. Parados verticalmente en las repisas hay una buena colección de historias y relatos que hablan de la vida, muerte, adicciones, anécdotas e inspiraciones de aquellos íconos claves en cada una de las etapas a través de las cuales el rock se asoció de alguna manera con un sonido, una estética y unos mensajes revolucionarios que incitaron a las personas a salir de un letárgico conformismo y emprender así la búsqueda de nuevas emociones; más relaciones humanas, más contacto, más música y pasión.

Hay libros de Elvis Presley y de Chuck Berry. Sin guardar ninguna clase de orden cronológico también hay una antología de Jim Morrison; libros que comparan a The Beatles con The Rolling Stones; volúmenes completos de comentaristas que analizan los álbumes de AC/DC, de Aerosmith, de Red Hot Chilli Peppers. Las autobiografías son mis preferidas: hay una de Duff Mckagan, bajista de los Guns N´ Roses, otra del vocalista de los Sex Pistols, también de Keith Richards, de Dee Dee Ramone y de los integrantes de Mötley Crue

Sin extendernos más en lo que sería una lista copiosa y extensa de estrellas del rock, el punto en común es que en estos anaqueles de madera todos los libros hablan sobre las proezas de los hombres. Las mujeres sí están en las páginas, pero de otra manera. De hecho, son una parte sumamente importante en las historias de esos hombres. 

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Presencia de las mujeres en la literatura musical convencional

Las mujeres aparecen como las musas que generan la inspiración para la composición de canciones o grandes clásicos; como los demonios que aterran en los sueños a las agobiadas estrellas; como las imágenes vaporosas que se aparecen en los viajes influidos por la droga; como las madres que en algún momento indeterminado ahorran para comprar en una tienda la primera guitarra; como los amores imposibles, como la engendración perfecta de la belleza; como las seguidoras infatigables que siguen a las bandas por todos sus periplos alrededor del mundo; como la manzana de la discordia que agita sentimientos de envidia, rencor y celos entre los miembros de una banda y pueden provocar incluso su separación. También pueden referenciarse como la recompensa lúbrica y sensual que reciben los artistas en las noches cuando finalizaban los conciertos…; pero también como los seres a los cuales se acude en busca de consuelo, de abrigo, de entendimiento y protección; como el refugio al cual ir cuando no quedan más emociones para abusar. 

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Pero además de musas y de compañeras, las mujeres también se presentan como la principal razón por la cual los músicos comienzan a tocar un instrumento; ya sea para atraer su admiración, para ganar su corazón o tal vez restaurar a través de las canciones un alma que ha sido destrozada en la vorágine que representa no poder estar con la mujer que se ama. Lo que cuentan los libros de mi biblioteca es que la historia del rock se ha construido a través de canciones hechas e interpretadas por hombres, y que las mujeres han sido claves y determinantes en la construcción de los matices de esa historia, en las motivaciones y en los impulsos. 

Generalmente, es válido decirlo; no es en las mujeres en lo primero que se piensa cuando se habla de la historia del rock, pero detrás del escenario sí han logrado influir las mentes hacia vórtices extremos de creatividad; motivar una vocación artística que sin ellas posiblemente jamás se habría revelado; desatar el desarrollo de un conjunto de talentos a través del continuo repliegue, manifestación y generación de afectaciones doloras, alegres, nerviosas, excitantes, odiosas, lúgubres, melancólicas, e intensas.

Vale la pena recordar las palabras de David Gilmour de Pink Floyd –su vida no está en mi biblioteca, raramente-; cuando en una reciente entrevista le preguntan cómo creaba sus canciones en su nueva etapa como solista. Al parecer, en el proceso creativo de Gilmour la que tiene la última decisión es su esposa: 

“ Si alguna pista que he grabado en el Ipod de ella le gusta y la sigue escuchando es porque la canción es algo bueno que merece ser producido. Si ella la escucha cuando camina bajo el sol es porque tal vez sea una de las mejores canciones que yo haya hecho”….

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Las incognitas acerca del papel de las mujeres en el rock

¿Entonces debemos creer que el único papel realmente importante que ha desempeñado la mujer en la historia del rock es el de ser fuente de inspiración para la creación de nuevos estilos? En el desarrollo de todo este conjunto híbrido de manifestaciones culturales y artísticas que se han agrupado bajo el nombre del rock ¿La única importancia de las mujeres radica en la transmisión continua de emociones de las cuales se nutre la creación artística de los hombres? ¿Las mujeres en la historia del rock tienen solamente una gran trascendencia en una dimensión no performativa de la música? ¿Y qué se puede decir de grandes artistas que definitivamente han generado nuevos valores y modos de hacer canciones como Janis Joplin, Patti Smith, Kim Deal, Kim Gordon, Joan Jett, Debbie Harrie, Chrissie Hynde, Siouxsie Sioux, The SlitsLita Ford o Broody Dalle, por nombrar solo algunas?

El problema es que el acceso de las mujeres al mundo del rock ha sido bastante lento, y no ha estado exento de complicaciones. Es principalmente debido a la coyuntura social y cultural de los años 60's que las mujeres comienzan a tener una mayor participación en los escenarios –además de Janis Joplin se puede nombrar también a Grace Slick de la banda Jefferson Airplane-. A partir de dicha década, la cultura se revela por medio de un malestar intranquilo, una inconformidad que no solo se materializa a través de protestas pacíficas sino también por medio una especie de rabia contenida que encontraba en la música, nuevas posibilidades para la liberación. Y, claro está, esta liberación también se expresaría en una mayor igualdad de género –fraternidad, eliminación progresiva de las barreras sociales- que les permitiría encontrar a las mujeres nuevos canales para expresar su arte a un nivel masivo. 

Un rasgo característico de las mujeres del rock, si uno se atreviera a buscar algún elemento común, en sin duda alguna la deconstrucción de los estereotipos convencionales que se han formulado en las sociedades patriarcales. Se ponen en juego rasgos de producción artística autónoma, disruptivos, que se valen de la belleza y la sugestión femenina, pero sobre todo de su talento innovador como medio para crear nuevos símbolos de liberación. 

Las mujeres en el rock y sus dificultades

Sin embargo, las principales dificultades las han encontrado las mujeres en la cantidad de prejuicios a los que se han visto sometidas. En el libro escrito por la autora Anabel Vélez: “Mujeres del Rock”, se señalan los distintos atropellos que han tenido que enfrentar para sacar adelante su carrera musical en un género que se ha encontrado históricamente ligado y fundamentando a partir de lo que puedan hacer los hombres. ¿A cuántas mujeres en la industria no les ha pasado que se les juzga más por su aspecto físico y por la ligereza de sus prendas de vestir, por encima de su música? Claro, las estrellas pop femeninas de la actualidad validan estos estereotipos, pero en la búsqueda incesante de rebeldía y revolución del rock las mujeres esperarían ser únicamente valoradas por su arte y por lo que tienen que decirle al mundo. 

Liberar a las mujeres de estos prejuicios no es una tarea fácil porque le compete a toda la sociedad. Para empezar, es clave que en los anaqueles de las bibliotecas se incluyan también las historias de las grandes mujeres que han generado nuevas tendencias en la música rock a partir de gritos ensordecedores de liberación. De esta manera es posible entender que ellas no solo son las musas y la inspiración del rock sino que también han tomado una parte definitivamente activa en la creación de algunas de las bandas y canciones más memorables de la historia. Sus posibilidades de creación continúan siendo infinitas, como lo son las capacidades que tienen para trasmitir emociones que van mucho más allá de la apariencia física y de las sensaciones libidinosas que pueden producir en los hombres. 

En el fondo, lo que las mujeres han hecho por el rock, resulta ser sin lugar a dudas tan brillante y tan significativo como lo que han hecho bandas como The Beatles, The Doors o Nirvana: plantarse ante el mundo con la resolución ilimitada de proyectar nuevas oportunidades de creación; enrostrarle a la sociedad una serie de abusos y vicios que debían ser suprimidos mediante una vocación artística que se abría paso entre las nuevas generaciones; reformular el orden común de las cosas, disociar y disgregar, volcar todos los instintos y emociones en una canción. Sacudirse ante la presión de escenarios sociales cegados por el conformismo para generar nuevas maneras de vivir, de provocar, de sugerir, de incitar, de seducir, de inspirar, de amar y de odiar, también,  pero por encima de todas las cosas, de crear.